Los avatares generados con inteligencia artificial para vídeos de empresa están en boca de todos. Herramientas como HeyGen o Synthesia prometen ahorrar en platós, cámaras y actores, pero la gran pregunta es: ¿cuándo funcionan de verdad y cuándo espantan al cliente?
Para formación interna, tutoriales técnicos repetitivos o vídeos rápidos de soporte, donde lo único que importa es la información, un avatar bien configurado puede ser muy eficiente para una pyme. Pero si el objetivo es conectar, transmitir los valores de tu marca o generar confianza en tu vídeo principal, los gestos poco naturales y la falta de lenguaje no verbal humano siguen generando desconfianza.
¿Habéis probado avatares de IA en vuestros vídeos? ¿Preferís la rapidez de estas herramientas o seguís apostando por personas reales que den la cara por vuestra empresa?