Burger King España anunció el 16 de julio que ponía fin a su colaboración con el streamer El Xokas y retiraba su menú de la campaña Grand King de la web y la app, mientras mantenía los de los otros creadores de la campaña. El detonante fueron sus comentarios sobre la actriz Ester Expósito, calificados de machistas por buena parte del público, a los que se sumó otra frase polémica en el mismo directo sobre lo que había ganado con la promoción. La marca lo resumió así: sus declaraciones «no representan los valores que defendemos».
Para cualquier marca o agencia, el caso ilustra el gran dilema del marketing de influencers. Fichar perfiles muy virales que basan su notoriedad en la provocación da picos enormes de visibilidad, pero conlleva una volatilidad extrema. Cuando una marca se asocia con alguien, une sus valores a la conducta pública de esa persona, con todo lo que implica si estalla una polémica en directo.
La lección para negocios que colaboran con creadores es priorizar la afinidad de valores sobre el número de seguidores. Antes de firmar, audita el perfil: su historial, el tono con su audiencia y el riesgo real de crisis. Incluye siempre en el contrato cláusulas de rescisión por motivos de conducta. Y ojo, porque cortar también tiene coste: hubo quien pidió boicot a la marca por la colaboración y quien la criticó por cancelarla. Muchas veces compensa más aliarse con microinfluencers coherentes y respetados en su nicho.
La visibilidad sin afinidad de valores no es una inversión: es un riesgo para tu reputación.
¿Qué criterios seguís al elegir colaboradores para una marca? ¿Hizo bien Burger King en retirar el menú?
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